Una startup israelí desarrolla prueba de sangre que personaliza antidepresivos y abre una nueva era en la salud mental

Una startup israelí desarrolla prueba de sangre que personaliza antidepresivos y abre una nueva era en la salud mental.

Una joven de 21 años llamada Micaela, que lucha con depresión desde los 13 y ha pasado por siete medicamentos psiquiátricos sin éxito, se ha convertido en el rostro de una innovadora solución médica que podría cambiar la forma en que se trata esta enfermedad. Su caso refleja el drama de millones de pacientes sometidos al tradicional método de “prueba y error” con antidepresivos, un proceso largo, frustrante y que incluso aumenta el riesgo de suicidio cada vez que se cambia de fármaco. Frente a esta realidad, la empresa israelí Neurocare ha desarrollado una prueba de sangre capaz de predecir cómo responderá el cerebro de cada paciente a diferentes antidepresivos antes de tomarlos, permitiendo elegir el tratamiento más adecuado desde el inicio.​

La tecnología detrás de este avance consiste en transformar muestras de sangre del paciente en células madre y luego en neuronas, creando un modelo cerebral personalizado en placa. Sobre estas neuronas se prueban distintos antidepresivos para observar cómo corrigen los desequilibrios biológicos asociados a la depresión y así determinar cuál medicamento ofrece mejores resultados para cada individuo. Este enfoque rompe con la idea de que todos los pacientes reaccionan igual a los mismos compuestos químicos y se alinea con la medicina personalizada, que busca adaptar los tratamientos a la singularidad biológica de cada persona.​

El contexto mundial muestra la urgencia de soluciones de este tipo: más de 300 millones de personas sufren depresión y se recetan cientos de millones de antidepresivos al año, pero casi dos tercios de los pacientes no mejoran con el primer medicamento indicado. A pesar de existir entre 30 y 70 opciones farmacológicas en el mercado, los psiquiatras siguen sin una herramienta confiable que les permita saber de antemano cuál será efectiva en cada caso. La propuesta de Neurocare busca precisamente reducir la cantidad de cambios de medicación, con el objetivo de salvar vidas y disminuir el sufrimiento asociado a este proceso.​

La prueba de sangre, cuyo costo ronda los 1.000 dólares, ya comienza a ser accesible gracias al respaldo de aseguradoras de salud en Israel y Estados Unidos, que cubren hasta el 85% del valor. En Estados Unidos, los programas públicos Medicare y Medicaid han aprobado el sistema, lo que abre la puerta a que esta personalización de antidepresivos se vuelva una práctica cada vez más común en psiquiatría. El desarrollo tomó siete años y fue liderado por la investigadora en células madre, doctora Talia Cohen Solal, y la experta en medicina personalizada, doctora Dafne Leenfeld, cuya colaboración ha despertado gran expectativa entre especialistas que ven en esta herramienta un posible cambio de paradigma.​

Más allá de la depresión, Neurocare ya estudia la aplicación de la misma metodología basada en “sangre al cerebro” para diseñar tratamientos personalizados contra TDAH, Parkinson y Alzheimer. La compañía sostiene que, al comprender qué medicamento funciona mejor para cada paciente, también podrá ayudar a la industria farmacéutica a desarrollar fármacos más específicos para determinados perfiles biológicos. Para Micaela, sin embargo, esta tecnología no es solo un avance científico, sino la posibilidad de recuperar años de vida perdidos frente a la enfermedad, y una esperanza concreta de que la ciencia se convierta en aliada clave en la lucha por la salud mental.