Hay un silencio respetuoso en las congregaciones y un eco de gratitud en los corazones de millones. El Dr. Ron Kenoly, el hombre que enseñó al mundo que la alabanza no es solo una canción, sino un estandarte de victoria, ha partido a la presencia del Señor este 3 de febrero de 2026, a la edad de 81 años.
Desde Altar7, celebramos una vida que fue la partitura perfecta de la fidelidad de Dios. Ron Kenoly no solo fue un cantante; fue el arquitecto de una era. Fue el puente entre la tradición coral y el júbilo contemporáneo, y su partida marca el fin de un capítulo dorado en la historia de la Iglesia moderna.
De los escenarios de California al Altar del Rey
Nacido el 6 de diciembre de 1944 en Coffeyville, Kansas, la vida de Kenoly no siempre estuvo orientada hacia el altar. En su juventud, tras servir en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Ron buscó el éxito en la música secular. Formó parte del grupo The Mellow Fellows y se sumergió en la vibrante escena del soul y el R&B de Los Ángeles en los años 70.
Sin embargo, en 1975, en medio de una crisis familiar y una búsqueda profunda de propósito, Ron Kenoly tuvo un encuentro que cambiaría su destino. Al rededicar su vida a Jesucristo, abandonó la búsqueda de la fama personal para convertirse en un «ujier de la presencia de Dios». Este cambio no fue solo espiritual, sino académico; Kenoly se preparó con excelencia, obteniendo títulos en música del Alameda College y, años más tarde, un doctorado en Ministerio de Música Sagrada de la Friends International Christian University.
1991-1995: La explosión de Integrity Music
Si hubo un momento en que la música cristiana cambió para siempre, fue la década de los 90, y Ron Kenoly fue su cara más visible. En 1991, bajo el sello Integrity Music, lanzó «Jesus Is Alive». Fue un éxito inmediato, pero fue solo el preludio.
En 1992, el álbum «Lift Him Up» rompió todos los récords de la época. Fue el primer álbum de alabanza y adoración en recibir una certificación de Oro y el primero en ser lanzado con un video de concierto a gran escala que permitía a los creyentes ver la magnitud de lo que significaba una «celebración de júbilo».
- Hito Histórico: Canciones como «Ancient of Days» (Anciano de Días) se convirtieron en himnos universales, traducidos a decenas de idiomas. Ver a Kenoly dirigir un coro masivo y una banda de metales con tal excelencia musical elevó el estándar de lo que las iglesias locales aspiraban a lograr en sus propios servicios.
El Maestro de la Excelencia y el Júbilo
A diferencia de otros líderes de su tiempo, Kenoly se destacó por integrar la danza, la coreografía y arreglos musicales complejos (influenciados por el jazz y el gospel) sin perder el enfoque cristocéntrico. Álbumes como «God Is Able»(1994) y «Sing Out» (1995) consolidaron su posición.
Él acuñó el término «Praisical» (una mezcla de alabanza y musical), llevando producciones temáticas que narraban la victoria de Cristo. Su capacidad para pasar de la celebración explosiva de «Mourning Into Dancing» a la adoración íntima de «I See the Lord» demostraba una madurez espiritual y técnica inigualable.
Sus palabras: El corazón detrás de la música
Ron Kenoly no solo cantaba; enseñaba. En su libro «The Priority of Praise and Worship», dejó plasmadas verdades que hoy resuenan como su testamento espiritual:
«La verdadera adoración comienza en el corazón y se manifiesta en emociones y acciones que son señales o evidencia de que Dios está con nosotros.»
Él solía repetir que el líder de alabanza no es una estrella, sino un facilitador:
«El líder de alabanza es simplemente un ujier en la presencia del Señor. Mi trabajo es decir: ‘Pueblo, pongamos nuestros corazones y mentes en el hecho de que Jesús está aquí’.»
Sus últimos años: Formando a los próximos Levitas
En las últimas dos décadas, el Dr. Kenoly se alejó de las grandes luces de las giras mundiales para enfocarse en lo que él consideraba su misión final: la educación. A través de la Academy of Praise, viajó por África, Asia y América Latina, no para dar conciertos, sino para impartir seminarios a directores de alabanza locales.
En sus últimos años, se le vio colaborar con nuevas generaciones. Participó en proyectos con artistas como Unified Sound y Uche Agu, aportando su voz icónica a versiones modernas de sus clásicos, demostrando que su mensaje era atemporal. El pasado diciembre de 2024, celebró su 80 cumpleaños rodeado de su familia y recibiendo tributos de líderes de todo el mundo, un recordatorio del inmenso respeto que sembró.
Incluso en sus últimos días, Ron se mantenía activo en sus redes sociales, compartiendo breves reflexiones sobre la importancia de «dar a Dios lo mejor de nuestro arte». Su fe nunca flaqueó, y su alegría, esa que lo caracterizó desde sus primeros videos en VHS, permaneció intacta hasta el final.
Una partida hacia la verdadera Adoración
Hoy, Ron Kenoly ya no necesita un micrófono ni un escenario. Se ha unido al coro celestial que tanto describió en sus canciones. Se ha encontrado cara a cara con el «Anciano de Días», con aquel cuya majestad exaltó en estadios y catedrales.
Para nosotros en Altar7, y para la Iglesia global, su legado es un recordatorio de que la excelencia honra a Dios y edifica a las personas. Nos deja una discografía que es patrimonio de la fe:
- Jesus Is Alive (1991)
- Lift Him Up (1992)
- God Is Able (1994)
- Sing Out With One Voice (1995)
- Majesty (1998)
- We Offer Praises (1999)
Vídeos Recomendados para recordar su legado:
- «Ancient of Days»: La definición de la alabanza majestuosa.
- «I See the Lord»: Un momento de intercesión que marcó a una generación. Ver video
- «Mourning Into Dancing»: El himno de la alegría cristiana.
Hasta siempre, Maestro. Nos vemos en la Gran Adoración.




