¿En quién está puesta tu confianza?

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Para nadie es un secreto que vivimos tiempos turbulentos y la inestabilidad social, económica, política, etc., que se vive a nivel mundial es la noticia de cada día. No podemos escapar de esta realidad, pero sí podemos decidir en quién poner nuestra confianza y en quién refugiarnos como hijos de Dios, ante lo que vivimos diariamente.

Hoy es un buen día para examinar dentro de nosotros en dónde y sobre todo preguntarnos en quién tenemos nuestra confianza. No solo basta con confesarlo, la confianza se cree en lo más profundo del corazón y se pone en práctica aun sin saber el resultado que se va a tener. Porque es muy diferente confiar con nuestras propias fuerzas (limitadas), que confiar en el Señor y poner toda nuestra esperanza en Él.

Es común que a lo largo de nuestras vidas, alguien nos haya desilusionado, y hayamos perdido la confianza a causa de ello. Pero Dios quiere que sus hijos no se desilusionen con nada ni con nadie. Para ello es necesario que tomes en cuenta en consideración lo siguiente:

-No pongas tu esperanza en las palabras de las personas, sino en la Palabra de Dios.

-Tu confianza no debe estar centrada en donde te ponen las personas, sino donde te pone el Señor. En un ambiente donde todos quieren tener “títulos” para sentirse importantes, deja que los títulos te los ponga Dios.

-No coloques tu confianza en lo que la gente ve de ti para sentirte bien, coloca tu esperanza en la visión que Dios te dio y en lo que Él ha dicho que eres.

-Tampoco pongas tu confianza en las circunstancias, ellas son pasajeras, pon tu confianza en el Dios eterno.

-No pongas tu confianza en lo que sientes, sino en tu experiencia con el Señor, pues las emociones son momentáneas, pero una relación con Jesús es para siempre.

Por lo tanto, aunque vengan momentos de confusión y desilusión, recuerdas los momentos que solo has vivido con Dios, trae a memoria todo lo que Él ha hecho por ti, allí no habrá desconfianza jamás.

El autor de la carta de los Hebreos escribió esto mismo a los creyentes: Recuerden todas las dificultades y los sufrimientos por los que ustedes pasaron al principio, cuando aceptaron la buena noticia. A pesar de eso, nunca dejaron de confiar. A muchos de ustedes sus enemigos los insultaron y los maltrataron delante de la gente, y en otras ocasiones ustedes sufrieron con quienes eran tratados así. También tuvieron ustedes compasión de los que estaban en la cárcel, y con alegría dejaron que las autoridades les quitaran sus pertenencias, porque sabían que en el cielo tienen algo mucho mejor y más duradero. Por eso, no dejen de confiar en Dios, porque solo así recibirán un gran premio. Sean fuertes, y por ningún motivo dejen de confiar en él cuando estén sufriendo, para que así puedan hacer lo que Dios quiere y reciban lo que él les ha prometido”.  Hebreos 10 32-36 TLA

Finalmente, también su Palabra dice: «Muy pronto llegará el que tiene que venir. ¡Ya no tarda! »Los que me son fieles en todo y confían en mí vivirán para siempre. Pero si dejan de serme fieles, no estaré contento con ellos.» Gracias a Dios, nosotros no somos de los que dejan de ser fieles y acaban siendo castigados, sino que somos de los que reciben la salvación por confiar en Dios. Hebreos 10: 32-39

Sobre todo las cosas no quites la mirada del Señor, esta será tu única garantía para seguir adelante ante las decepciones de la vida. Ninguna persona en el mundo será capaz de llenarte de esperanza y tranquilidad, solo Dios y su Palabra son fieles y permanecen para siempre, guarda esto en tu mente y corazón y recuérdalo cuando vengan esos tiempos turbulentos.

Por Rossmary Valladares

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