Conoce 5 promesas del Salmo 103

Salmo

El Salmo 103 escrito por el salmista David, refleja todas las bondades y misericordias que Dios había tenido con él a través de los años. No se sabe las circunstancias en las que fue escrito, pero entendiendo que David era un hombre que conocía la gracia y la misericordia de Dios en muchas ocasiones, pudo haber sido en muchas situaciones de su vida. Y así como David fue testigo del amor perdón y misericordia del Señor, este Salmo nos invita a reflexionar con 5 estas promesas para nuestras vidas :

1.- Él perdona todos tus pecados y sana todas tus enfermedades

En estos versículos bíblicos, David hace referencia a algunas de las bendiciones que Dios nos da. Primeramente, se menciona el perdón de nuestros pecados, ya que ese es el regalo más grande que Dios nos ha dado. Sin duda, David conocía bien lo que era recibir el perdón de Dios y cómo ese perdón tiene un impacto en nuestra vida y en nuestra eternidad.

Asimismo, Dios no solo nos ofrece sanidad espiritual sino que también nos concede la sanidad física. Él sana todas nuestras enfermedades sea por medio de su intervención directa o a través de la medicina.

2.- Él rescata tu vida de la muerte y te cubre de amor y compasión

Cuando le recibimos, Dios nos libra de la muerte eterna. En  el libro de Colosenses 1:13 dice que él «nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo». Su reino es uno de amor y compasión que él derrama sobre nosotros para que cuidemos y mostremos su corazón al mundo que nos rodea. Desde ahora su amor no se apartará jamás de nuestro lado y su compasión no faltará, porque el Señor es un buen Padre que se compadece de sus hijos en momentos de angustia y aflicción.

3.- Él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como las águilas

Aún cuando lleguen los problemas y las dificultades es necesario recordar todo lo que Dios nos ha hecho por nosotros, las muchas maneras en las que nos ha mostrado su amor y cuidado. Trae esto a nuestra memoria renueva nuestras fuerzas y rejuvenece nuestros huesos de tal forma que a veces parece que somos capaces de volar por encima de las situaciones. Así de grandiosa es la paz y la fortaleza que Dios nos da. Hemos sido testigos de su poder en el pasado y la seguiremos viendo porque Dios es el mismo ayer y hoy y por los siglos (Hebreos 13:8

4.- El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos

El Señor es justo y su justicia no falla. Hay momentos que pareciera que el mal va ganando, pero Dios sigue obrando en este mundo y él defiende a los que sufren injusticia y opresión. Es tiempo de ser fuentes de bendición, llevemos su libertad y su justicia a los que padecen opresión. Esto puede parecer una labor demasiado grande, pero Dios nos mostrará cómo hacerlo así como mostró sus caminos a Moisés y reveló sus obras al pueblo de Israel.

5.- El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y lleno de amor inagotable

Dios es un Padre muy compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor. En su Palabra hemos visto su misericordia con su pueblo y grandes personajes de la Biblia. Además, nos sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Muy grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. La compasión de Dios es como la de un padre con sus hijos. Él siempre ve lo bueno en nosotros y recuerda nuestra condición humana e imperfecta, nuestra lucha entre el querer y el hacer su voluntad. Dios es paciente y amoroso con sus hijos.

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