4 consejos para vencer el afán

afán

Como hijos de Dios no estamos libres de pasar por pruebas y aflicciones, el mismo Jesús le hablo a sus discípulos, diciéndoles: «en el mundo tendrán aflicción, pero confíen, yo he vencido al mundo». Con Cristo a nuestro lado sin duda tenemos una ventaja, pero eso no evitará que pasemos por muchas tormentas y que estas traigan nubes de afán y ansiedad a nuestras vidas, lo importante es saber cómo superar favorablemente esos momentos.

El afán le quita a nuestra mente la capacidad de concentración, enfoque y solución, esto nos hace inefectivos en la resolución de problemas. Preocuparse en exceso y afanarse no resuelve ningún problema, no resuelve o suple ninguna de nuestras necesidades, sino que por el contrario agrava esa situación que estamos atravesando.

La Palabra de Dios nos exhorta a descansar y evitar el afán. «Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guar­dará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:6-7 NBLH)

En este devocional te comparto cuatro consejos con los que podrás vencer el afán y colocar de nuevo toda tu confianza en el Señor:

1.- Entrega tu afán a Dios

Con el afán no resolvemos nada pero con Dios y su Palabra sí. El Señor no quitará los afanes hasta que se los entreguemos. “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:7 Entonces, ¿Que se supone que debemos hacer cuando estamos afanados? Dios dice que debemos echarlas todas sobre él. No una parte, sino todas. Cada día trae su propio afán y para llevar una vida libre del peso del afán, lo más saludable es entregarle esas cargas a nuestro Dios.

2.- Sé Agradecido

Mira a tu alrededor y enumera todas esas cosas que si tienes y que no se pueden comprar con dinero, te aseguro que serían muchísimas. Tal vez hoy no has logrado todo lo que deseas pero el Señor quiere corazones agradecidos y contentos con lo que tienen ahora. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones”. Salmos 100:4-5

3.- Descansa en las promesas del Señor

No hay mejor remedio para un corazón afanado que descansar en las promesas de Dios. Él prometió que nada nos faltaría, sus promesas tienen el objetivo de avivar nuestra fe de alentarnos en momentos de  dificultad, es nuestra decisión si creemos o no. Busca las promesas de Dios y cree con todo tu ser y verás grandes milagros. Cuando profundizamos en esas promesas el Espíritu Santo las revela a nuestras vidas. “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?» Mateo 6:26-27

4.- Esfuérzate y no te rindas

Luego de muchas batallas de la vida he visto personas rendirse ante su situación, sin embargo, con Cristo somos más que vencedores y jamás nos negará su ayuda. También he visto muchas personas que luego de difíciles procesos han logrado salir a flote. Es fácil rendirse y dejarse llevar por la marea, pero esto en sí, no resuelve nada. Cuando luchamos, confiamos y perseveramos demostramos que hay un Dios más fuerte que nosotros, que nos fortalece. “Antes, en todas las cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:37

Por Rossmary Valladares

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