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Pedir por la paz de Jerusalén ¿Qué significa?

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No se puede cuantificar las veces que alrededor del mundo hemos elevado esta plegaria al Cielo y las veces que la seguiremos vocalizando: “Shalu Shalom Yerushalayim”, aunque nos surge una pregunta ¿Entendemos profundamente lo que estamos pidiendo?

Estamos presenciando como la paz en Jerusalén parece cada vez más lejos de alcanzarse. La mal llamada “Intifada de los Cuchillos” está sembrando de sangre, miedo y desesperanza a muchos que continuamente rezamos por esa paz de Jerusalén. Escuchamos que salir a rezar, a comprar o al médico supone un riesgo que está cambiando los hábitos más normales de conducta de los habitantes de Israel y particularmente de los que viven en Jerusalén.

Cuando se llega al Kotel, algo pasa que sorprende e inunda el corazón de una expectación, como si algo fuera a ocurrir de un momento a otro. La perspectiva que muestran las miles y miles de imágenes que tenemos en la memoria no hacen justica a la realidad que experimentamos en el llamado “Muro de las Lamentaciones”. No vamos al Kotel a lamentarnos, sino a combatir por la victoria frente al mal, ¿Me explico?

Cuando pedimos por la paz de Jerusalén, debemos estar conscientes de que estamos enfrentándonos al mal en todas sus formas. El yihadismo palestino es un feroz enemigo de la paz, tanto en Jerusalén como en el resto del mundo, que está tratando de dominar a Israel en general y a Jerusalén en particular. Estamos envueltos en una guerra de autoridad sobre el epicentro del mundo donde en antaño estuvo el Templo de Salomón. La lucha no es solo política o militar es eminentemente espiritual, aunque muchos no lo entiendan así.

Cada vez que pedimos por la paz de Jerusalén estamos pidiendo por la victoria sobre los enemigos visibles e invisibles de Israel que ciertamente están tanto dentro como fuera de la Tierra de Israel.

No puede haber paz sin la victoria sobre el mal en todas sus formas, como dijimos anteriormente, y en especial con la victoria sobre el yihadismo palestino que es el mismo que el yihadismo del “Estado Islámico”. Los dirigentes palestinos azuzan a su pueblo a asesinar judíos declarando que los que maten a judíos son considerados mártires que entrarán al “paraíso islamista” ¿No es esto una guerra también espiritual?

Necesitamos un ejército de hombres y mujeres luchando en el terreno espiritual por la victoria de Israel y por consiguiente por la paz de Jerusalén. En el plano militar ya tenemos a las más que eficientes Fuerzas de Defensa de Israel que combaten con valentía. Un ejército que permite que descansemos en paz para seguir luchando por la paz, en otras palabras, para seguir rezando por la victoria.

El rezo, la oración, la plegaria, por citar varias formas de entender el concepto, son una poderosa arma espiritual que debemos empuñar para alcanzar la victoria y la paz de Jerusalén, entendiendo que sin victoria, no hay paz. La próxima vez que pidas por la paz de Jerusalén no se te olvide pedir por la victoria ¡La paz es consecuencia de la victoria!

Escrito por José I. Rodríguez para murodefensivo.com


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