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Nuevos vientos política y religiosamente correctos

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Nuevos vientos soplan, en las revueltas aguas del mar, de lo político y religiosamente correcto del tiempo en que vivimos. Las declaraciones de la llamada Comisión Pontificia acerca de la relación con el Judaísmo, dicen los expertos, marca una diferencia de criterio en la postura que ha mantenido la Iglesia Católica tradicionalmente.

Nos gustaría analizar algunas cuestiones al respecto que podrían dar luz, aunque sea parcialmente, en las relaciones que mantienen el Catolicismo, en particular, y el Cristianismo, en general, con el Judaísmo. Permítanme decirles que el Cristianismo abarca una multitud de corrientes teológicas basadas, al menos es lo que se dice, en el Judaísmo. Permítanme también señalar que, en muchos casos, esas enseñanzas han sido tergiversadas por un Cristianismo que se ha proclamado el adalid de la salvación de la humanidad, ¡respetuosamente lo digo!

En un análisis superficial de la historia podemos ver como el Cristianismo, sin etiqueta alguna y en general, se ha apropiado de las promesas hechas por el Cielo al Pueblo de Israel. Apropiación que ha generado la llamada “Teología de la Sustitución” por la cual dichas promesas han ido a parar al Cristianismo y dejadas sin efecto en el Judaísmo, y por ende, a los judíos. En este punto quisiera matizar la clara diferencia entre Cristianismo, como un concepto religioso, y cristiano como aquella persona que practica total o parcialmente el mencionado Cristianismo. Personas e instituciones no son una misma cosa ni se pueden analizar de la misma manera ¡Esto es importante entenderlo!

El Vaticano llega tarde, aunque más vale tarde que nunca, al reconocimiento del Judaísmo. No cabe la menor duda que se podrían haber salvado millones de vidas a lo largo de la historia, si antes se hubiera posicionado a favor de los que ahora llaman hermanos mayores en la fe.  Años atrás ya lo hicieron otros cristianos llamados Evangélicos. Una minoría que hoy es una corriente cristiana mayoritaria en favor de Israel y de los judíos en general.

Los amigos de Israel han sido cristianos, independientemente de su afiliación religiosa, que siempre han defendido a los judíos, a Israel y más recientemente al Estado de Israel y su Gobierno sea el que sea. Cristianos que individualmente han defendido e incluso arriesgado sus vidas por ayudar a los judíos perseguidos a lo largo de los tiempos. Muchos de ellos reconocidos por Israel como “Justos de las Naciones” quedando sus hechos y sus nombres como estandartes y modelos a seguir por el resto de la humanidad.

Muchos movimientos cristianos han protagonizado y protagonizan una vuelta a las raíces u orígenes de dónde salió el llamado Cristianismo. Loables los esfuerzos por reconocer al Judaísmo y mostrarles apoyo, comprensión y amor. Un amor que ha sido la base del Cristianismo que se traduce en “amar al prójimo” un mandamiento que lamentablemente no se ha cumplido cuando ese prójimo era judío. Aquí lo religiosamente correcto ha quedado en entredicho y justo es también reconocerlo y pedir perdón. Bienvenidas sean todas las declaraciones, intenciones y acciones que tiendan a respetar al prójimo tanto como a uno mismo ¡aunque sea judío! El que lee, que entienda.

Escrito por José Ignacio Rodríguez.


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