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Atropellos, biblias secuestradas, expulsiones: en Uzbekistán la persecución a los cristianos continúa

En la región central de Navoi, a mitad de agosto, los policías hicieron irrupción en la casa de un pastor bautista. Precedentemente, las fuerzas del orden habían tomado de mira a un protestante. A fines de julio se registró un ataque contra los testigos de Jehová y un grupo de cristianos bautistas reunidos para un campamento de verano.

Otra vez se registran más violencias contra la libertad religiosa en Uzbekistán, donde las autoridades locales continúan atacando a los fieles reunidos en oración o en encuentros de carácter privado, confiscando libros –entre los cuales se destacan Biblias y Evangelios– y restringiendo la libertad de movimiento.

Los atropellos se realizan dentro de habitaciones privadas, sin ningún mandato, y toman de mira ya sea a las comunidades provistas de permisos regulares en los elencos del Estado o a los simples fieles. El sitio de información Forum 18, comprometido en documentar las violaciones a la libertad religiosa en Asia central, que publica los últimos casos sucedidos en el mes de agosto y que han tenido que ver con algunas familias cristianas, el objetivo de las fuerzas policiales es el clasificar informaciones de carácter personal, de materiales religiosos y otros elementos útiles para identificar la pertenencia religiosa y las actividades ligadas a la práctica del culto.

A mediados de agosto, en la región central de Navoi, una decena de policías y otros oficiales, sin ningún mandato, irrumpieron en el interior de la casa de un pastor bautista, donde se estaba desarrollando una reunión de oración con algunos familiares. Los agentes han confiscado material religioso y expulsó del país a dos fieles que provenían de Rusia, además de la madre del hombre, quien vive en Israel y no es miembro de ninguna iglesia.

Fuentes locales refieren que las autoridades estarían intentando encausarse contra un pequeño grupo de cristianos, pues, muy probablemente ellos serán condenados a pagar una multa en dinero. Detrás de las operaciones de la policía estaría la conocida ley aprobada a inicios de año por Tashkent, que aumentó la censura y los controles de los textos de carácter religioso, y que entró en vigor el 15 de agosto.

Además, en los primeros días del mes pasado en Chirchik (región de Tashkent), al menos 15 policías irrumpieron en la casa de un pastor protestante mientras el hombre, junto con sus hijos y algunos amigos, estaba jugando basquetbol. Los agentes confiscaron material religioso y otras pertenencias, los amigos de la familia fueron llevados a la comisaría para interrogarlos por un buen tiempo.

También en la región noroccidental de Khorezm, la policía “armó a regla de arte”, una acusación contra un cristiano protestante, culpable de haber “compartido” la propia fe con un familiar de otra persona. A finales de julio, en dos distintas ocasiones las autoridades han tomado como mira a algunos testigos de Jehová en la región oriental de Namangan y en el campo de verano de una Iglesia bautista de Tashkent.

El 88% de la población uzbeka es de fe musulmana suní, mientras que los cristianos son el 8%. En el país, la libertad confesional está sujeta a fuertes limitaciones por parte del gobierno. La ley uzbeka considera “ilegal” la detención de literatura religiosa “sólo si esta está ligada al extremismo e incita al odio”. Pero las autoridades judiciales a menudo deciden destruir material confiscado en las habitaciones, después del “parecer positivo” de algunos “expertos” del sector, que regularmente definen “extremistas” a todos los libros que hablan de religión.

Fuente: asianews.it


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